Pablo nos regala este artículo estupendo, que seguro disfrutarán en las dos orillas del Atlántico… Gracias Pablo!
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Mi percepción sobre la copla comenzó a cambiar hace un poco más de un año. El 5 de diciembre de 2008, unos amigos muy apreciados de Manizales me hicieron un regalo que le dio un vuelco a mi vida. Abrí aquel empaque ansioso por descubrir un contenido que ya percibía como “algo musical” gracias al logotipo de un reconocido almacén de discos.
Confieso que no esperaba ver aquella carátula: “Rocío Jurado: La Copla”. Ese día no escuché por más de un minuto cada tema del disco, tratando de familiarizarme con el contenido. No comprendía por qué me habían regalado coplas. Seguramente mis amigos tuvieron como referente mi gusto por la tauromaquia, actividad muy del “alma” de Manizales, ciudad torera que aprecio con especial cariño.
Hoy reconozco que, más que un regalo, aquel presente fue un halago. En primer lugar, porque afiancé mi admiración por “La más grande”, la chipionera de voz prodigiosa, Rocío Jurado, ya que pude escucharla en una faceta poco explorada en América; y en segundo lugar, porque las trompetas y la percusión de varios arreglos del disco me hicieron rememorar matices de temas interpretados por nuestras dos orquestas del corazón: La “Billo´s Caracas Boys” y “Los Melódicos”; de cuya cosecha recuerdo “Viva el Pasodoble”, “María de la O”, “Pepe Mairena”, “Capote Bordao”, “Si vas a Catalayud”, “Tierra de la Gracia”, “El Sombrero” y “Rocío”. (Lo único que estas dos orquestas nunca podrán hacer durante un pasodoble es desacelerar, deternerse y retomar el “tempo” como lo hacen las orquestas españolas durante las presentaciones en vivo, porque las nuestras son orquestas de baile, y hacerlo ocasionaría un accidente en la pista).
A partir de ese regalo, comencé a escudriñar el valiosísimo aporte de tonadilleras como Concha Piquer y Juana Reina, hasta lo más contemporáneo (cabe anotar que la nueva reina de la copla es Isabel Pantoja, aunque sea muy discutido su vibrato), y encontré interesante que ésta música narra, cuenta, describe el drama con tanta fuerza, pasión y hasta jocosidad que, en mi concepto, la asimilo a un género literario escrito sobre partituras. Se me antoja la siguiente apreciación: La copla es el guión de una atribulada comedia, cuya música es un lamento y su letra es un mosaico de símiles, coloreados en blanco y negro. Basta con repasar la letra de “Cinco toritos negros”, una poética obra de arte de Manuel Benítez Carrasco:
“Contra mis cinco sentíos,
Tus cinco toritos negros:
Torito negro tu ojos,
Torito negro tus pelo,
Torito negro tus boca,
Torito negro tu beso,
Y el más negro de los cinco, tu cuerpo,
Tu cuerpo, torito negro.
Deja, que no quiero verte,
Déjame, que no te quiero”.
Seguramente “Los Melódicos” incursionaron en la música española desde los años de su inauguración, pero fue con el ingreso de Verónica Rey (1968) y con los arreglos de Oscar García, que la copla, adaptada para el baile, se popularizó entre los admiradores de la orquesta. Y después de haber escuchado tantas voces femeninas curtidas y consagradas en el género, lo voy a expresar sin tapujos: No hubo ni habrá en Venezuela una cantante rotulada como “tropical” que interprete la copla -y específicamente el pasodoble- como lo hizo y lo hace Verónica Rey. Seguramente, otras que no grabaron con “Los Melódicos” deberán ser muy buenas tonadilleras, pero no las conozco. Para la tonadilla se necesitan un fraseo particular, buena voz y sensibilidad hacia lo andaluz. Y Verónica lo confirmó con suficiencia en varias grabaciones. Desconozco si esa habilidad se la dio la academia o si la fue adquiriendo en la medida que escuchaba a las eternas divas. Ella nos lo despejará.
He comprendido que para cantar correctamente este legado español, no basta con “comerse” algunas consonantes para ponerle el toque gitano a la letra de una canción. Se trata de que a la cantante la vean, la perciban como a una gitana que dice lo que siente. Además, que lo diga con la entonación correcta, con la colocación y el aire correctos, con el desempeño escénico correcto. Para corroborar lo que les comparto, observen por youtube.com a Isabel Pantoja interpretando “María de la O”, a quien la pasión le viene por casta. Varios momentos de la Pantoja en aquel video me hicieron recordar la voz nuestra Verónica.
Qué bueno redescubrir a “Los Melódicos” a partir de todo lo que han hecho, de todo lo que han propuesto en la música. Esta una empresa de pioneros. Meterse a la copla sólo con referentes, sin ser una orquesta auténticamente española, es un acto de valentía. Y sobre todo, haber grabado lo que grabaron, con esos extraordinarios arreglos, siempre tan respetuosos por la esencia. Al respecto, los dejo con Gustavo Farrera, interpretando “Roció”, un pasodoble escrito por Quintero y León para una voz femenina, pero de la que se hizo una interesante adaptación para que la interpretara Farrera en 1981. Curiosamente, ese mismo año la grabó Rocío Jurado, y fue uno de sus mayores éxitos. Dos versiones, dos continentes, dos arreglos… y la misma copla.
ROCIO_LA_JURADO
ROCIO_LOS _MELODICOS

