Me gustaría compartir con los amigos que dan su opinión sobre los disintos arreglistas de Los Melódicos, lo que yo he vivido al lado del maestro Renato con respecto al tema…
Los diferentes profesionales que se han ocupado de los arreglos (adaptaciones instrumentales a la plantilla de la orquesta de piezas preexistentes u originales) han seguido, en una primera etapa, precisas instrucciones del director. Recuerdo que en más de una ocasión devolvió arreglos porque no se ajustaban a lo que queria, o a cómo quería que sonara la orquesta. Recuerdo también haberlo escuchado explicar como “dictaba” a los primeros arreglistas efectos específicos que quería para los saxos u otro instrumento. Después que entre él y el arreglista quedaba claro el estilo, sonoridad y tipo de arreglo, el trabajo estaba a medio camino, porque aunque fueran distintos porros, guarachas, boleros o merengues, ya el sonido melódico de cada momento histórico de la orquesta estaba fijado; y ese sonido proviene de una concepción que es la del director, no la del arreglista. Si el éxito de la Orquesta fueran los arreglos, que indudablemente son importantes, y no el concepto, todos los buenos arreglistas tendrían buenas y exitosas bandas, y Los Melódicos se hubieran desestabilizado o ido a pique a la salida de cada buen arreglista.
Como músico respeto y valoro el oficio que se necesita para hacer un buen arreglo; pero es la idea previa la que ilumina, el espíritu que respalda cada nota, ese “lo quiero así”; y esto, estimados compañeros de melodiqueo, lo ha puesto durante 50 años, Renato Capriles.